Mitos y verdades sobre los transgénicos

¡Hola chicos y chicas y lectores anónimos! No me he olvidado de ustedes pero penosamente me doy cuenta que mantener un buen blog exige mas tiempo del que a veces disponemos😦 pero no quiero ponerme quejumbrosa sino adelantarles parte de mi investigación sobre los transgénicos.

En Facebook ya había comentado mi interés en el tema (unos dicen que son malos, otros dicen que son buenos y al final uno que no sabe de nada de eso se pregunta “¿Y a quien le pongo caso?”.

Esto se vuelve especialmente escabroso y complicado en momentos como este en que en Estados Unidos (California específicamente) un buen grupo de activistas esta exigiendo que la comida que compran los gringos tenga información sobre si incluyen o provienen de cultivos transgénicos o no. Es una batalla interesante y fuerte que enfrenta a la gente más o menos informada (madres preocupadas por la salud de sus hijos, ecologistas, etc.) contra las grandes empresas que ven en esta posible ley una gran amenaza a sus ventas (y uno que no sabe de eso se pregunta “Y si los transgénicos no son malos entonces… ¿Que tiene de malo etiquetarlos?”🙂 ).

En fin, esta situación ha llenado todos los periódicos de artículos sobre el tema y admito que tengo una lista tan larga a leer de artículos sobre “alimentos modificados geneticamente” que para cuando tenga el tiempo de hacerlo es probable que ya estén obsoletos😦

Entre todas esas cosas, hace un par de semanas empecé a leer el informe “Mitos y verdades sobre los OMG” (GMO MYTHS AND TRUTHS REPORT). Después de tomar infinidad de notas a lo largo de sus más de 100 páginas, llegue a una conclusión del documento que contenía a grandes rasgos todo lo que les quería contar del reporte. Con el permiso de Earth Open Source les presento la traducción mas abajo, con algunas notas incluidas por mi (lo cual especifico en color rosa. Las negritas y subrayados también son míos. Las imagenes las inclui de mi cuenta).

Les aclaro que buscando permanecer lo mas objetiva posible quiero (espero poder) seguir investigando un poco mas sobre el tema, ver los argumentos del ‘acusado’ (la Industria de modificación genética de los alimentos), y ofrecer información que permita a cada persona crearse una opinión informada y si se puede, un poco mas sólida sobre los transgénicos. También quiero explorar las alternativas que tenemos para evitar estos alimentos, si decidimos hacerlo.

Mientras tanto, les dejo con la traducción de la conclusión (yo lo llamo resumen) del informe. Pueden descargarlo y leerlo completo en su idioma original en este enlace.

Los cultivos genéticamente modificados (OMG) son promovidos en base a argumentos de amplio alcance por parte de la Industria OMG y sus seguidores. Estos argumentos abarcan:


  • Los seres humanos han estado modificando cultivos durante siglos y la ingeniería genética no es diferente de eso.
  • Los cultivos transgénicos son seguros para la salud humana y animal, así como para el medio ambiente.
  • Los cultivos transgénicos aumentan el rendimiento de las cosechas y reducen el uso de pesticidas.
  • La ingeniería genética producirá ‘súper cultivos’ que toleren la sequía, resistan las plagas y enfermedades, y ofrezcan mayor valor nutricional.
  • Los cultivos transgénicos son “una herramienta importante” para alimentar al mundo.

Sin embargo, con base en la evidencia presentada en este informe, estas afirmaciones son engañosas. El proceso de modificación genética es completamente diferente de la reproducción natural (o el proceso de cruzar cultivos) y conlleva diferentes riesgos. La inserción del gen genéticamente modificado (“transgen“) y los procesos asociados a los cultivos de tejidos (ambos procesos a través de los cuales se implementa la modificación genética) son imprecisos y altamente mutagénicos, causando cambios impredecibles en el ADN, las proteínas y la composición bioquímica del cultivo genéticamente modificado resultante (resultante del proceso), que puede dar lugar a efectos tóxicos o alergénicos inesperados y a trastornos nutricionales.

No existe un consenso científico de que los cultivos transgénicos sean seguros, en especial cuando las opiniones de la comunidad científica independiente de la Industria de desarrollo de cultivos transgénicos se tienen en cuenta. Los estudios toxicológicos en animales de laboratorio y ganado han revelado inesperados efectos nocivos de una dieta que contenga cultivos transgénicos, incluyendo algunos que ya están en la alimentación humana y en la cadena de suministro de alimentos. Entre los efectos más notables están las alteraciones en las funciones hepáticas y renales[En la sección 3 del informe habla sobre los estudios hechos en animales alimentados con alimentos transgénicos. Entre los efectos que se han visto entre los animales de laboratorio están alteraciones en las funciones hepáticas y renales como se menciona en esta conclusión, pero también están cambios en las bioquímica de la sangre, afecciones al sistema reproductivo de las hembras y los testículos en los machos, afecciones al sistema inmune, incidencia en el crecimiento de tejidos pre cancerígenos, problemas del corazón, entre otros.]

Muchos de estos estudios, incluyendo algunos realizados por la Industria de cultivos transgénicos y otros informes encargados por la Unión Europea, han sido incorrectamente presentados por los proponentes de los OMG para demostrar que los cultivos transgénicos son seguros cuando, en realidad, estos estudios muestran efectos dañinos. En algunos casos, los defensores de los cultivos transgénicos han admitido que se han encontrado diferencias estadísticamente significativas en estudios entre algún OMG y un alimento no modificados genéticamente, pero las han descartado bajo el argumento de que “no son diferencias biológicamente relevantes / significativas“. Sin embargo, estos términos no han sido definidos y científicamente no tienen ningún sentido.

La mayoría de los estudios sobre alimentación en animales con cultivos transgénicos han sido relativamente cortos – de 30 a 90 días de duración (técnicamente llamados estudios a mediano plazo) -. Lo que se necesitan son estudios a largo plazo y multi-generacionales para ver si los ya preocupantes signos de toxicidad observados en las investigaciones de mediano plazo, se convierten en una enfermedad grave. Esta clase de estudios a largo plazo no son requeridos por los reguladores del gobierno en ninguna parte del mundo.

Esta y otras deficiencias del régimen regulatorio de los cultivos y alimentos transgénicos significan que el sistema es demasiado débil para proteger a los consumidores frente a los riesgos potenciales planteados por la tecnología. La regulación es más débil en los EE.UU. y es insuficiente en la mayoría de las regiones del mundo, incluida Europa.

Los cultivos transgénicos no han cumplido sus promesas y, con base en la evidencia actual, no parece probable que proporcionarán soluciones sostenibles a los problemas que enfrenta la humanidad, como el hambre y el cambio climático.
Las afirmaciones de que la tecnología de modificación genética ayudará a alimentar al mundo no son creíbles a la luz del hecho de que esta misma tecnología no ha aumentado el rendimiento intrínseco de los cultivos. A pesar de que los rendimientos de los principales cultivos han aumentado en las últimas décadas, esto ha sido el resultado de los éxitos de cría convencionales, y no debido a la modificación genética.

Además, la mayoría de los cultivos transgénicos son cultivos de productos básicos cultivados en gran escala para los países ricos, como la soja y el maíz. Algunos cultivos transgénicos se han desarrollado para los pequeños agricultores de África, como una batata (patata dulce) y algunas variedades de yuca que fueron pensadas para ser resistentes a los virus, pero han fracasado miserablemente. En contraste, los proyectos mediante reproducción convencional han tenido éxito a una fracción del costo de los proyectos de modificación genética.

Los cultivos transgénicos no han reducido el uso de pesticidas, sino que lo han incrementado. En particular, la adopción generalizada de los cultivos genéticamente modificados Roundup Ready (“listos para el Roundup”, un potente herbicida de Monsanto) ha llevado a la excesiva dependencia de los herbicidas Roundup, lo que lleva a la propagación de malezas resistentes. Esto a su vez ha requerido que los agricultores rocíen más Roundup y más mezclas de productos químicos en un intento de controlar las malas hierbas.

Roundup no es seguro ni benigno. Se ha encontrado que causa malformaciones en animales de laboratorio, que es tóxico para las células humanas a dosis muy bajas, y que causa daños en el ADN en seres humanos y animales. Estudios epidemiológicos han encontrado una asociación entre la exposición al Roundup y el cáncer, nacimientos prematuros y abortos espontáneos y problemas de desarrollo neurológico en los humanos. Además, las aplicaciones de Roundup pueden causar un aumento en las enfermedades de las plantas, incluida la infección por Fusarium, un hongo que afecta negativamente el rendimiento de las cosechas, así como la producción de toxinas que pueden entrar en la cadena alimentaria y afectar la salud de los seres humanos y el ganado.

Debido al fallo de Roundup ante la avalancha de malas hierbas resistentes, la Industria de los transgénicos está desarrollando varios cultivos tolerantes a múltiples herbicidas, que resistan ser rociados con herbicidas potencialmente más tóxicos, como el “”2,4-D””. Estos cultivos llevaran a un aumento progresivo e inmediato en el uso de estos herbicidas.

Con frecuencia se afirma que los cultivos transgénicos del tipo ” insecticidas Bt” reducen la necesidad de aplicaciones de insecticidas químicos  (la toxina bt es una toxina que esta de manera normal en la naturaleza. Proviene de una bacteria que se encuentra con frecuencia en el suelo. Esta toxina natural se ha venido usando como espray en la agricultura tanto química como orgánica, a modo de insecticida ya que tan pronto un insecto la ingiere, se envenena. La Industria de alimentos modificados genéticamente ha desarrollado plantas que expresen ellas mismas esta toxina, de modo que cualquier insecto que ose acercarse a una de estas plantas, queda frito en el acto). Sin embargo, estas reducciones, cuando se producen, son frecuentemente temporales. Se ha desarrollado resistencia entre las “plagas objetivo”, e incluso cuando el control de la plaga objetivo ha sido exitoso, plagas secundarias se han introducido al nicho ecológico. Estos hechos demuestran que la tecnología transgénica Bt no es sostenible. Además, los cultivos Bt son plantas que contienen el insecticida en sí mismas, por lo que incluso cuando funcione como se pretende, no eliminan o reducen los insecticidas, sino que simplemente cambian el modo en que se usan.

Los defensores (de los cultivos transgénicos Bt) afirman con frecuencia que los cultivos transgénicos Bt son seguros porque agricultores químicos y orgánicos han utilizado la toxina Bt con seguridad durante décadas como un aerosol para matar las plagas. Sin embargo, la toxina Bt que se expresa en plantas transgénicas es estructuralmente muy diferente de la Bt natural, usada como un aerosol (Se han visto diferencias grandes entre la toxina Bt natural y la toxina BT que expresan las plantas modificadas genéticamente para que sean ellas quienes la produzcan; entre esas diferencias esta el hecho de que a diferencia de la transgénica, la Bt natural se activa y se vuelve toxica únicamente dentro del cuerpo de los insectos que la ingieren y además, se descompone rápidamente a la luz del día, lo cual hace que sea muy difícil, por no decir imposible, que los animales o las personas acaben ingiriendo esta toxina. En cambio con las plantas modificadas genéticamente para producir la toxina, tenemos la toxina intacta y expresada en cada una de las células de la planta. Además, esta proteína ha demostrado no descomponerse con la facilidad que lo hace la toxina natural, llegando así a los animales y a los seres humanos). La toxina Bt en plantas modificadas genéticamente no siempre se metaboliza completamente en la digestión y se ha encontrado que tienen efectos tóxicos en animales de laboratorio y organismos no objetivo alimentados con dichos cultivos.

Defensores de los organismos genéticamente modificados han prometido durante largo tiempo cultivos “listos para el clima” y tolerantes a la sequía, pero la cría convencional ha sido mucho más exitosa que la tecnología de modificación genética en la producción de dichos cultivos. Esto no es sorprendente, ya que estos rasgos son genéticamente complejos y no se pueden producir mediante la manipulación de uno o dos genes.

Los cultivos genéticamente modificados a menudo se promueven como cultivos amables con el medio ambiente porque se cultivan utilizando el método de la agricultura sin labranza (siembra directa), que utiliza herbicidas en lugar del arado o la labranza para controlar las malas hierbas. Se dice que la agricultura sin labranza de los cultivos transgénicos es más eficaz en almacenar carbono en el suelo de labranza, a diferencia del arado que libera carbono a la atmósfera en forma de dióxido de carbono.

Sin embargo, los estudios muestran que la agricultura sin labranza no almacena carbono con mayor eficacia que los campos arados, cuando se miden niveles más profundos del suelo, poniendo en cuestionamiento las afirmaciones de que la agricultura sin labranza con cultivos genéticamente modificados ofrece una solución al cambio climático. Adicionalmente, se ha encontrado que la adopción de la siembra directa con transgénicos tolerantes a herbicidas aumenta el impacto ambiental negativo de los cultivos de soja, debido a los herbicidas utilizados.

Con base en la evidencia presentada en este informe, es evidente que la tecnología de modificación genética de alimentos no ha cumplido sus promesas. Dicha tecnología es fundamentalmente poco sólida (defectuosa) y plantea riesgos científicamente comprobados para la salud humana y animal, así como para el medio ambiente. Las afirmaciones hechas respecto a los beneficios de los cultivos transgénicos son muy exageradas y la tecnología de cultivos transgénicos ha demostrado ser insostenible.

No es necesario asumir los riesgos de los cultivos transgénicos cuando en el mejoramiento convencional -a veces con la asistencia de biotecnologías seguras, tales como la selección asistida por marcadores- continúa produciendo con éxito cultivos que son de alto rendimiento, tolerantes a la sequía, “listos para el clima”, resistentes a plagas y enfermedades, y nutritivos. El mejoramiento convencional (cruce), las variedades de cultivos existentes desarrolladas por los agricultores en todo el mundo, y los métodos agroecológicos de cultivo, se han comprobado como métodos eficaces para satisfacer nuestras necesidades alimentarias actuales y futuras.

Un comentario en “Mitos y verdades sobre los transgénicos

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