¿Vida natural? Esto es un paso a la vez….

Muchas cosas han pasado en lo que va de enero: he cocinado varias recetas a base de carne y pollo por primera vez en mi vida adulta (Ah sí, ya no soy vegetariana… sé que más de un amigo apretará los dientes cuando se entere y en algún momento espero poder publicar el por qué, después de 5 años de intachable vegetarianismo, deje de ser “vegetariana”, pero ya que ese no es el foco de este post les cuento la versión corta: mi salud es primero. No lo malinterpreten: abogo por un consumo consiente de absolutamente TODO…. y esto no te evade de comer verduras… ¡MUCHAS VERDURAS!, independientemente de con qué las acompañes.)

Coma más pollo

Por otro lado, me he dado espacio para reflexionar sobre mi apresurada carrera en este cuento de “vida natural” (me gusta más como lo hablan en inglés: “natural living”, “real whole food”… en español suena raro: “vida natural” “comida de verdad”… en fin…). Soy de esas que siempre han tenido una inclinación nata hacia “lo natural”, viéndolo como una alternativa mucho más lógica de consumo (quería decir una alternativa “más sana” para no sonar discriminatoria, pero la verdad es que para mí ha sido siempre lo más lógico a elegir: las cosas lo más cercanas a su estado original). A pesar de mi interés instintivo en el tema, creo que mi interés casi obsesivo se desencadenó un día en que buscaba “protectores solares naturales” y me encontré con Katie, quien se convertiría en mi bloguera favorita casi instantáneamente y mantiene el título al sol de hoy.

Blog de Katie: Kitchen Stewardship

Era un domingo, y de ver un post sumamente bien elaborado e informativo sobre los protectores solares, marcas recomendadas, alternativas naturales (aceite de coco si te estás preguntando) pasé a ver de todo: como los plásticos no solamente son súper nocivos para el medio ambiente (lo cual todos sabemos hace rato) sino que son horribles para nuestra salud (un compuesto llamado bisfenol 5 se “cuela” de los plásticos a las comidas y bebidas que contienen, y al entrar en nuestros cuerpos actúa como disruptor hormonal “feminizando” a los hombres, afectando la fertilidad, y otras cositas más); como el aluminio está relacionado con una mayor probabilidad de desarrollar Alzeimer (y todos los desodorantes del supermercado lo contienen); como a cosas tan básicas como el queso parmesano rallado le echan de cuanto disparate simplemente para mantenerlo suelto, sin que se pegue; como muchas veces creemos que compramos algo tan simple como “jamón” y al ver la etiqueta te das cuenta que tiene hasta harina de trigo (por no mencionar la soya – transgénica, cancerígena -, las grasas vegetales – malas para la salud cardiovascular, cancerígenas-, y nitritos – cáncer en polvo-😛 )…

En fin, ese domingo fue una especie de epifanía y con cada post que leía llegaba a tres más y así hasta que no pude más. No todo fueron malas noticias. También había mucha información sobre alimentos nutritivos, como cocinar los granos que son súper ricos y nutritivos, como hacer postres más balanceados, como limpiar tu casa de manera “natural” y ecológica, etc. Entre las cosas que más me han gustado (e influenciado) de esta bloguera, están sus muchísimas referencias para cada cosa que dice y su actitud positiva hacia buscar alternativas más sanas para cada “problema” que presenta.

Pero bueno, el punto es que ella misma siempre lo dice: asumamos este estilo de vida paso a paso (baby steps) y con calma…. Y creo que no he ignorado mejor uno de sus consejos, como ignoré ese. Hoy entiendo mi error y lo comparto, porque si tú también estas en shock con todas las cosas que vas descubriendo sobre como nuestras comidas son mal manipuladas, como nos venden cosméticos cancerígenos, como los insumos de limpieza afectan nuestro sistema inmune, etc., descubrirás (si no es que lo has hecho ya) que no será fácil salir de ese círculo vicioso de mal consumo de golpe. Las limitantes sobran:

  • Si vives en un país como Colombia o Republica Dominicana, no podrás conseguir (o por lo menos no sin muuuuuucha investigación) todos los productos que quisieras, ni rápido ni con un buen precio (¿mantequilla de vaca alimentada con yerba y sin antibióticos? ¿Cera de abeja? ¿Pro bióticos sin aceite de soja o azúcar? ¿Aceite de bacalao fermentado? ¡JA!).
  • Muchas de esas cosas naturales u orgánicas serán considerablemente más costosas y pues, por más que las quieras tocará elegir con cuidado con cual empiezas y dejar las otras para un segundo cheque (a menos que te llueva la plata – si es así, ¡felicidades por el privilegio!-).
  • Los proveedores no dan suficiente información. Más de una vez he visto la etiqueta de “productos naturales” que solo listan cosas como “manzanilla, vitamina E, aceite esencial de coco”… para después enterarme que también incluyen parabenos (cáncer) pero por una razón desconocida para mí, sencillamente no lo incluyeron en la etiqueta.

En fin, no vale la pena estresarse por estas cosas (adivina que propicia el stress… sí, estas en lo correcto: cáncer). No somos salmones para nadar contra la corriente y definitivamente tenemos que aprender a trabajar con nuestro medio. Y como el éxito está en cogerlo suave, en ir paso a paso y no desesperarse, he decidido cambiar un poco mi enfoque hacia el tema (lo cual se verá ligeramente reflejado en mis futuros posts… espero😉 ).

¿Por qué comparto esto con ustedes, lectores anónimxs? Porque de una u otra manera, en uno u otro contexto, muchxs de nosotrxs pasamos por esta clase de situaciones y por experiencia sé que muchas veces sirve saber que otros también pasan por lo mismo y como carajos lo abordan.

Dicho todo esto, mi reto para este año es….

Relajarme y cogerlo suave con esto de “comida real, vida natural”… un paso a la vez. Empezar a incluir (y excluir) en mi dieta y estilo de vida esas cosas que quiero incluir (como suplementos nutricionales, proteínas, grasas más sanas –en el mercado local esto es aceite de coco y mantequilla-, probióticos…) y excluir (como desodorante… sí, desodorante, detergentes, etc.) y ya más adelante, ver cómo puedo ir sustituyéndolas una a una por alternativas mejores. Pues por poner un ejemplo con los suplementos, ¿No es mejor un aceite de bacalao normalito que nada?

Fuente de la Imagen: Luulla

Bueno, a veces nada puede ser mejor pero al fin y al cabo dicen que el encanto no está en el destino, sino en el camino😉

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s