¿Cómo cuidas tus ojos hoy para evitar las cataratas del mañana? (“La Guía para comprar gafas de sol “)

La Optómetra me recetó lentes para proteger mi vista del computador y mientras trato de elegir la montura ideal, me doy cuenta que hace rato no uso lentes de sol. Me daba física flojera abordar el tema y desmitificar de una vez por todas si el precio tiene algo que ver con el nivel de protección que ofrecen unas gafas de sol a mis ojos. Pero ya que entré por fuerza (y por agotamiento visual) en la onda de ponerle atención a mis ojitos, les comparto mis hallazgos y quizás se sorprendan 😉 Como siempre, vayamos por partes:

¿Cuál es el problema entre el sol y nuestros ojos?

Los rayos ultravioletas (UV), que curiosamente no podemos “ver”. Estos rayos se dividen en tres tipos:

  • Rayos Ultravioletas de Onda Larga, comúnmente conocidos como UVA y de los cuales aún no se define si hacen daño o no (en estos casos, mejor prevenir que lamentar ¿No?).
  • Rayos Ultravioletas de Onda Media o UVB, los cuales DEFINITIVAMENTE dañan la córnea propiciando el desarrollo de cataratas y otros problemas oculares más escalofriantes (degeneración macular, pterigión, pinguecula y hasta cáncer de ojo :-S )… todo esto sin tocar el tema del daño a la piel.
  • Rayos Ultravioletas de Onda Corta o UVC, los cuales nuestra querida atmósfera terrestre nos hace el favor de bloquear (aunque a veces no nos lo merezcamos).

El tema se hace aún más relevante si vives cerca del ecuador del planeta, si vives más cerca del cielo (en ciudades altas), si utilizas aparatos bronceadores o drogas foto sensibilizadoras, o si eres un niño o niña. Ah sí, resulta que lxs niñxs, al estar en una etapa de desarrollo son aún más sensibles a estos rayos UV, de modo que necesitan usar lentes de sol para proteger sus ojitos en crecimiento.

Claro este punto, vamos al siguiente:

¿Cómo sé que gafas de sol comprar? ¿Cómo sé que lentes de sol me protegen de verdad? Sigue leyendo

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Tacones y Postura

Que una imagen dice más que mil palabras, y en este caso no lo debato. Estaba leyendo este post sobre desódenes del piso pélvico y entre otras cosas encuentro esta imagen.

Fuente de la Imagen

Fuente de la Imagen

Dice el texto que la acompaña en Inglés:

Quizás la única diferencia visible entre el pie con zapatos y el pie sin zapatos es el taco elevado bajo el zapato. El número de influencias del tacón del zapato en el pie y la columna no son completamente entendidos por la mayoría de los médicos. Los médicos generalmente hablan de “tacones sensibles”. Tal cosa no existe. Cualquier tacón elevado bajo el pie, automaticamente inicia una serie de alteraciones biomecánicas en el pie y el cuerpo.

Entre los tantos hábitos que podemos hacer por nuestra salud, dejar los tacones es quizás uno de los más fáciles que hay, y los beneficios son muchos. Algún día profundizaremos sobre eso pero de antemano les sugiero que lo intenten 😉

Tips para comer más vegetales y no perder toda la noche en el intento

¡Hello! 🙂 Si, sé que ando perdida… no sé qué decir como excusa 😦 Espero dentro de unas semanas sorprenderles con alguna novedad fruto de las cosas que tanto me ocupan últimamente, pero mientras tanto, centrémonos en el tema de hoy.

Juro que he encontrado datos contradictorios para TODO lo que he investigado y publicado en este blog y SOLO UNA COSA se mantiene estable para cualquiera que sea el estudio (que yo haya visto): los vegetales son buenos. Ya sea que quieras evitar (¿O retrasar? :p ) cáncer, desintoxicar, comer mejor, mejorar tu sistema inmunológico, mantener un peso adecuado, etc., etc., etc., las frutas y verduras son ESENCIALES en tu dieta diaria. Listo, estamos de acuerdo en este punto, ¿Cierto?

Ahora bien, ¿Cuántos vegetales comer? Pues como todo en la vida, depende. De si eres hombre o mujer, de tu edad, de tu desempeño físico y de la fuente que consultes 😛 Pero lo mínimo deberá sumar entre 2 y 3 tazas diarias de vegetales si eres una persona adulta (y alrededor de 1 a 1 ½ taza si eres un niño o niña… aunque no creo que lo seas –Fuente-). Además de esto, deben ser variados. O sea, comer 2 tazas diarias de zanahoria no es suficiente. Mejor si lo divides en por ejemplo, 1 taza de zanahoria, ½ taza de broccoli y ½ taza de cebolla y pimentones. El punto es que para una nutrición balanceada, necesitas por lo menos 2 tazas diarias de vegetales variados cada día.

Puros vegetales: remolacha, aguacate, lechuga...

Puros vegetales: remolacha, aguacate, lechuga…

¿Cuál es el problema con esto? Que no sabes que verduras comer: cuando oyes vegetales a tu mente viene zanahoria y broccoli… y a ti no te gusta el broccoli :-/ Y probablemente tampoco sabes cómo cocinarlos ¿Cierto?

El otro problema es que cuando buscas recetas en internet encuentras delicias con verduras exóticas que nunca habías imaginado que se podían comer, pero cuando vas al supermercado te das cuenta que con lo que compras un paquetico de espárragos (que te alcanza para 2 o 3 comidas) probablemente podrías comprar zanahorias durante todo el mes. Y finalmente, el 95% de las veces acabas metidx en la cocina por 2 horas haciendo el dichosos plato… lo cual es interesante si no haces nada más en el día, pero cuando tienes que dividir 24 horas entre dormir decente, trabajar tiempo completo, ver tu serie favorita o una película, hacer el curso de (¿Idiomas? ¿Redacción? ¿Algoritmos? ¿Economía?) que estás tratando de hacer desde hace 1 año y tener una vida social medianamente aceptable, te das cuenta que 2 horas por almuerzo en la cocina no es sostenible en el tiempo.

Entonces ¿Cómo comer más verduras en tus comidas, que sepan rico y que no tomen tanto tiempo? Acá van mis tips en base a mi experiencia: Sigue leyendo

Toallas femeninas de tela, ecológica o como ahora les dicen los críticos “toallas socialistas”

No tenía planeado escribir nada sobre esto en un rato (y mucho menos antes de haber publicado lo último que tengo sobre las grasas y un post importante que tengo pendiente). Pero hoy he visto mucho movimiento (negativo) respecto al tema (como este video en Youtube).

Toallas de tela

Para variar no me voy a enfocar en la salud, aunque bastante se dice por ahí sobre los químicos no mencionados de las toallas desechables y la verdad no me sorprende pensar que pueden ser muy malos para la salud vaginal de la mujer. Algo simple de deducir: la vagina necesita “respirar” (por eso te dicen que compres pantis de algodón) y las toallas desechables, al tener una base de plástico limitan esto, creando así un ambiente más idóneo para infecciones vaginales. Además, muchas mujeres (incluyéndome) experimentan irritación con el uso de estas toallas.

Pero no me quiero enfocar en eso… Aparte de interesarme la salud personal, me interesa la salud del planeta y creo que mi salud como individuo va ligada a la salud general del planeta en que vivo (la calidad de su aire, sus aguas, su suelo… ¿Demasiado hippie 😛 ?). Si tomamos en cuenta un cálculo simple, que cada mujer usará en promedio un mínimo de 5,000 toallas desechables a lo largo de su vida (muchas fuentes dicen que 10,000), quiere decir que solo entre mis hermanas, tías y primas cercanas, estaríamos contribuyendo con más de 70,000 toallas desechables hechas en parte con plástico y que consecuentemente se tomaran mucho tiempo antes de degradarse… ¿Cómo crees que se vea eso en un basurero o a la orilla de un río?

Y luego está el tema del consumismo… Una de las ideas de los movimientos feministas de que me he ido apropiando, es la manera en que como consumidores (en este caso particular como consumidoras) contribuimos con un sistema económico con el que no estamos contentos. No es que se me ocurra uno mejor que el que tenemos ahora, pero estoy convencida que el mundo sería un poquito mejor si todos consumiéramos menos y viviéramos más (menos toallas sanitarias, menos comida –para los que comen más de lo que su cuerpo necesita-, menos celulares del año, menos, menos, menos…), y esto me parece un área muy sencilla en la cual implementar la “ecología”.

Pero para ser concretos y dejar las filosofías y creencias a un lado…

¿Por qué hay tantas mujeres hoy día usando y promoviendo las toallas de tela? Sigue leyendo

¿Segurx que es mejor “Bajo en grasa”?

Leche baja en grasaDesde hace varios meses se ha creado un escándalo en la blogosfera de los “foodies” hablando sobre como las grasas saturadas han sido injustamente acusadas de causar enfermedades cardíacas y lo sana y nutritivas que pueden ser. Posts como este, este y este de Kitchen Stewardship  me convencieron de lo mala que era la margarina (la cual igual no usaba) y lo buena que era la mantequilla (la cual siempre me pareció deliciosa, aunque dejé de comerla hace muuuuuucho tiempo).

Para acortarles una historia larga, les cuento que hace un par de décadas en Estados Unidos, las autoridades de salud pública se dispusieron a bajar los índices de enfermedades cardíacas en su población. Los estudios de lugar se hicieron y se concluyó que las grasas saturadas eran muy malas y debían eliminarse por completo. Varias décadas y muchos productos bajos en grasas después, los índices de enfermedades cardíacas se habían multiplicado por 3 y los índices de diabetes… 11 veces más altos –fuente-. (¡Pero si hicimos todo lo que nos dijeron! Leche sin grasa, al 2%, margarina, quesos bajos en grasa, yogurt bajo en grasa, carnes bajas en grasa…). Sigue leyendo

El azúcar es malo (… y como combatirlo más allá de la Stevia)

Ya se los he dicho muchas veces ¿cierto? Bueno, para muchas personas oír que algo es malo no es suficiente. Y para muchas otras oír las razones de por qué algo es malo… tampoco es suficiente. En general tenemos la costumbre de justificar nuestros hábitos de alimentación con argumentos del tipo “tengo toda la vida haciéndolo y no he muerto” o “el cuerpo puede manejarlo”. Cierto es que nuestros cuerpos tienen una sorprendente habilidad de metabolizar todos los disparates que le metemos cada día y no caer hechos nada en el momento pero ¿por qué obviamos por completo el efecto de “largo plazo”? ¿Por qué esperar a enfermarnos cuando podríamos tener un enfoque más bien de prevención? (Y por cierto, que puedas estar toda tu vida con un mal hábito y no morirte, no significa que no se vaya a reflejar en la salud de tus hijos… si quieres saber de que hablo, investiga un poco sobre la epigenética).

"Trata tu propio cuerpo como tratarías el cuerpo de tu futura hija" Fuente de la imagen: Fighting Tinspoo

“Trata tu propio cuerpo como tratarías el cuerpo de tu futura hija” Fuente de la imagen: Fighting Tinspoo

Hoy estoy algo existencialista, así que trataré de controlar un poco mis ánimos e ir directo al grano: el azúcar es malo. No tienes que seguir leyéndome, simplemente abre Google y busca “azucar salud” o cualquier otro término parecido, y encontrarás decenas y decenas de artículos, noticias y toda clase de publicaciones (unas más amarillistas que otras) sobre distintos efectos nocivos del dulce veneno. ¡En serio! Hay hasta listas del tipo “127 razones para no comer azúcar”, “7 razones por que el azúcar es mala”, “14 razones para consumir menos azúcar”, o “143 razones por las cuales el azúcar arruina su salud”.

Sea cual sea el caso, lo cierto es que el azúcar cuando menos es un buen paquete de calorías vacías que no aportan absolutamente nada al organismo más que eso: calorías que se metabolizarán y se guardarán en forma de grasa en el cuerpo (¿Bajar de peso? ¿Alguien?). En todo caso hay que tener en cuenta que cada cosa que ingieres, exige un trabajo de tu cuerpo para metabolizarlo, lo cual implica el uso de enzimas o la producción de hormonas… o sea, para metabolizar basura (y con esto no me refiero solamente al azúcar), usas los nutrientes y energía de tu cuerpo que por seguro tendrían mejor utilidad en otras cosas como rendir mejor en tu trabajo o estudios…

En el caso extremo el azúcar se nos presenta literalmente como un veneno (Si cuentas con hora y media libre y quieres ver más en este orden de ideas y entiendes inglés, puedes ver la conferencia “Sugar: the bitter truth”) en Youtube. Si profundizas un poco sobre el tema encontrarás que demasiada azúcar afecta la memoria y el aprendizaje (Fuente), contribuye al desarrollo de tumores y cáncer (Fuente); propicia el desarrollo de diabetes; afecta la función del sistema inmune; afecta la fertilidad; daña la estructura de colágeno de la piel favoreciendo la aparición de arrugas; favorece la hipertensión y afecciones cardiacas; afecta las funciones del páncreas y del hígado; propicia la obesidad; genera resistencia a la insulina en el feto; genera cierta dependencia (algunos dicen que el azúcar es tan adictiva como la cocaína); favorece la preclamsia en las mujeres embarazadas… Sigue leyendo