Receta: Chocodátil o Bombones de Chía y Almendra

Mientras trabajaba en la siguiente serie, una amiga me ha pedido nuevas recetas para postres sin azúcar. Parece que las manzanas fritas y el “helado” de banana chai ya no son suficientes 😛

Hace semanas encontré una lista de ingredientes para probar esta nueva receta, pero lamentablemente no indicaba proporciones.

Por suerte, a la primera conseguí una mezcla que me pareció muy buena de manera que aquí les comparto la receta. Ideal para antojos chocolatosos después del almuerzo o a media tarde.

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La Serie Plástica: ¿Un bebé tóxico?

Habrán notado que estos días estoy rescatando varias cosas del baúl de los recuerdos. Aprovechando el tema que de los plásticos que estoy investigando estos días, quiero traer a escena una vez más este video de Ted.com

(-Ver video- Asegúrate de poner los subtítulos)

(-VER VIDEO EN TED– Asegúrate de poner los subtítulos como ves en la imagen)

Me encanta esta presentación, el estilo calmado con que esta señora cineasta y este señor científico comparten datos alarmantes (pero necesario conocerlos) sobre los químicos “modernos” (en especial uno incluido en los plásticos en que envasamos nuestros alimentos) y como pueden impactar nuestros cuerpos.

Espero ver sus comentarios si se animan a verlo (son solo 17 minuticos) 😉

La realidad duele más cuando la tienes cerca

(Quizás no es exactamente lo que esperarías ver en este tipo de blog pero siendo honesta, tratándose de mi es MUY díficil que este blog no se vaya a veces por derroteros más políticos o existencialistas… pero no se asusten, el espacio sigue fiel a su propósito).

Con este eslogan Amnistía Internacional creó esta “guía interactiva” en la que puedes conocer los derechos de las personas en un país dado (imagino que querrás empezar con el tuyo). Encontré la URL organizando un poco viejos apuntes para el blog y me pareció que aunque viejito, aún vale la pena compartirlo y conocerlo.

Guía interactiva sobre derechos humanos en tu país

¿Qué verás? Cuantas de tus amigas serían maltratadas física o sexualmente y cuantas de ellas podrían morir dando a luz en un hospital; cuantos de tus amigos serían asaltados por lo menos una vez, cuantos morirían asesinados como resultado de la violencia armada y cuantos vivirían desnutridos sin lograr una alimentación básica; cuantos de ellos sería analfabeta y cuantos no podrían encontrar un trabajo formal.

Quizás no quieras verlo, pero quizás (solo quizás) esta clase de información te mueva para el día de hoy ser un poco más tolerante, un poco más paciente y un poco más amorosx con el prójimo, porque como dicen por ahí:

Sé amable, todas las personas que conoces están luchando una dura batalla

Este es el enlace, si aún quieres verlo 😉

Mis preguntas sobre las grasas: ¿El aceite de oliva se vuelve trans en mi cocina?

Desde que empecé a investigar más sobre las grasas, esta ha sido tal vez la pregunta que me ha perseguido con más insistencia. Mucho de lo anterior lo hice en parte como parte de un proceso “formativo”, para tener fundamentos y bases cuando hablo sobre el tema y cuando le explico a mi familia porque considero que una opción es mejor que la otra. Esta pregunta en cambio, responde a pura y física practicidad, porque muchas de las grasas que conseguimos son malas, el aceite de coco es difícil de conseguir y costoso acá en Colombia y la mantequilla natural, estoy convencida que viene cargada de ingredientes no mencionados como hormonas y antibióticos que llegan ahí a través de la crianza industrial del ganado (a menos que consigas “mantequilla de ganado alimentado con pasto y sin antibióticos” :-/).

¿Qué quiere decir esto? Que la opción que queda es el aceite de oliva 🙂 pero si el mismo se vuelve trans en mi cocina, entonces no tendría mucho sentido usarlo… he ahí el dilema.

Aceite de Oliva

(Ya habrás notado que cuando hablo de grasas no hablo de mucha variedad: mantequilla, aceite de coco, aceite de oliva Y YA. Pues mientras más leo sobre grasas, nutrición y otros temas de salud, más confirmo esa tendencia de los hippies modernos a pensar que lo tradicional, lo que el ser humano viene haciendo desde hace miles de años y con lo cual evolucionó, es lo más sano. Por eso –y por una sospechosa relación con las grasas trans- he decidido excluir de mi dieta -por lo menos en casa- aceites modernos como el aceite de soya, de canola, etc. Y la margarina… solo mira los ingredientes (¿En serio se le llama a eso alimento?).

Bueno, volviendo a la pregunta…

Como siempre, la información disponible en temas de salud es mucha, variada y contradictoria. Es ahí cuando uno tiene que cuestionar la fuente y sumar algo del famoso sentido común para tratar de filtrar un poco de información útil entre tantas opiniones y datos. En todo caso no encontré “estudios” como tal relacionados con el aceite de oliva más allá de los múltiples informes científicos que hablan sobre todos los beneficios de la dieta mediterránea como un todo (la cual incluye porciones generosas del aceite de oliva).

Claro que no pretendo en lo más mínimo tener el conocimiento universal de nada, pero si compartir lo que me hace más sentido y las cosas que quiero implementar en mi propia casa 😉 (¿Por qué nunca puedo ir directo al grano? :-/)

Encontré que las grasas se vuelven trans y/o se oxidan de acuerdo a las condiciones en que se almacenan y se cocinan.

Cuando de cocinar se trata, cada aceite tiene un “punto de humeo” que en gran medida marca el momento en que dicho aceite se empieza a descomponer y se vuelve “malo”. Este punto de humeo no necesariamente es el mismo para todos los aceites. Sigue leyendo

Toallas femeninas de tela, ecológica o como ahora les dicen los críticos “toallas socialistas”

No tenía planeado escribir nada sobre esto en un rato (y mucho menos antes de haber publicado lo último que tengo sobre las grasas y un post importante que tengo pendiente). Pero hoy he visto mucho movimiento (negativo) respecto al tema (como este video en Youtube).

Toallas de tela

Para variar no me voy a enfocar en la salud, aunque bastante se dice por ahí sobre los químicos no mencionados de las toallas desechables y la verdad no me sorprende pensar que pueden ser muy malos para la salud vaginal de la mujer. Algo simple de deducir: la vagina necesita “respirar” (por eso te dicen que compres pantis de algodón) y las toallas desechables, al tener una base de plástico limitan esto, creando así un ambiente más idóneo para infecciones vaginales. Además, muchas mujeres (incluyéndome) experimentan irritación con el uso de estas toallas.

Pero no me quiero enfocar en eso… Aparte de interesarme la salud personal, me interesa la salud del planeta y creo que mi salud como individuo va ligada a la salud general del planeta en que vivo (la calidad de su aire, sus aguas, su suelo… ¿Demasiado hippie 😛 ?). Si tomamos en cuenta un cálculo simple, que cada mujer usará en promedio un mínimo de 5,000 toallas desechables a lo largo de su vida (muchas fuentes dicen que 10,000), quiere decir que solo entre mis hermanas, tías y primas cercanas, estaríamos contribuyendo con más de 70,000 toallas desechables hechas en parte con plástico y que consecuentemente se tomaran mucho tiempo antes de degradarse… ¿Cómo crees que se vea eso en un basurero o a la orilla de un río?

Y luego está el tema del consumismo… Una de las ideas de los movimientos feministas de que me he ido apropiando, es la manera en que como consumidores (en este caso particular como consumidoras) contribuimos con un sistema económico con el que no estamos contentos. No es que se me ocurra uno mejor que el que tenemos ahora, pero estoy convencida que el mundo sería un poquito mejor si todos consumiéramos menos y viviéramos más (menos toallas sanitarias, menos comida –para los que comen más de lo que su cuerpo necesita-, menos celulares del año, menos, menos, menos…), y esto me parece un área muy sencilla en la cual implementar la “ecología”.

Pero para ser concretos y dejar las filosofías y creencias a un lado…

¿Por qué hay tantas mujeres hoy día usando y promoviendo las toallas de tela? Sigue leyendo